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La economía india ha transitado un proceso de aceleración de su crecimiento económico desde su independencia en 1947 (Nagaraj, 2013a; Gonzalo, 2018, 2022; 2023a, 2023b). Luego de experimentar una tasa de crecimiento en torno al 3% durante los 50s y 60s, los 80s marcaron una aceleración, con un crecimiento promedio en torno al 5%, para pasar luego a un crecimiento promedio interanual de aproximadamente 6% durante este siglo. Entre 2023-2024, la economía india fue la que más creció entre los países del G-20, con una tasa superior al 7%, ubicándose como la 3er economía más grande del mundo luego de EE.UU. y China, totalizando poco más del 8% del producto bruto mundial medido en términos de paridad de poder de compra (FMI, 2024).
Si bien existen diferentes visiones e interpretaciones acerca de las causas del crecimiento indio, los indicadores de las últimas tres décadas dan cuenta de una aceleración impulsada por el crecimiento del consumo a través del crédito y la inclusión financiera rural, un creciente peso de la construcción y el real estate a partir de un proceso de urbanización constante (aunque no tan acelerado como el chino), una contribución de cerca del 8% del producto de parte de la inversión pública y privada en infraestructura, y el aporte de las exportaciones de servicios como elementos salientes y relativamente consensuales (Nagaraj, 2023b; Rakshit, 2009; Ghosh, 2016; Gonzalo, 2018, 2022a; 2023a, 2023b).
En este marco de crecimiento económico, y teniendo en consideración su peso poblacional (India ya es hoy el país más poblado del mundo), existen una serie de procesos y circunstancias que contribuyen a que India recobre la centralidad geopolítica y geoeconómica que supo tener siglos atrás, siendo una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Entre estos procesos, el crecimiento y relevancia geopolítica del continente asiático es hoy manifiesto y evidente. Esto ha llevado a que buena parte de los países de Occidente busquen articular y vincularse con diferentes economías asiáticas. India, en particular, es considerado uno de los principales mercados de Asia y un socio tecnológico y militar de relevancia para EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido y otros países que encuadran su acercamiento a Asia a partir de la plataforma del Indo-Pacífico (Gonzalo, 2022b, 2023b, 2024).
India también ha ganado lugar en el G-20, el bloque BRICS+ (y su Nuevo Banco de Desarrollo), y es una voz del llamado Sur Global. En estos espacios, India establece un puente con otros países en desarrollo que incluye una agenda de temas comunes como la transición energética justa, la seguridad alimentaria, la diplomacia en materia de vacunas y salud, y los desafíos sociales de distinto tipo que aún enfrentan los BRICS y el Sur Global. Así, dada su ubicación geográfica, atributos demográficos, progreso científico y material, y sus aún importantes desafíos económicos y sociales, India se posiciona hoy como un actor clave en la agenda de cooperación internacional de buena parte de los países del globo. Destacan particularmente en materia de cooperación internacional, una serie de agendas como la nuclear, la energética, la economía digital, la economía de los océanos, la agricultura y la seguridad alimentaria, entre otras.
En particular, las relaciones económicas entre la India y América Latina han crecido en las últimas décadas basadas principalmente en el intercambio de productos agrícolas, energéticos y minerales, por parte de América Latina, y de la industria farmacéutica, automotriz y servicios informáticos. En términos diplomáticos, las relaciones también se han profundizado, con la apertura de nuevas embajadas y una agenda de visitas diplomáticas. En términos de cooperación técnica, la India ha incrementado su presencia a través, por ejemplo, de las becas ITEC.
En este contexto general, el objetivo de este artículo es dimensionar la relevancia de la complementariedad agrícola entre la India y la Argentina, presentando una radiografía actualizada de la relación comercial y destacando una serie de ejes con potencial para la cooperación entre los ambos países.
Para ello, en la siguiente sección se presenta un bosquejo de las relaciones entre India y América Latina. Luego, se trabaja sobre las relaciones agrícolas entre la India y Argentina en el marco del MERCOSUR. Finalmente, se destacan una serie de áreas de trabajo en materia de cooperación agrícola entre ambos países.
Si bien India y América Latina se encuentran distantes en términos geográficos y, consecuentemente, ello implica un esfuerzo logístico importante, el crecimiento económico de la India y la complementariedad económica entre ambas regiones han propiciado el incremento en las relaciones comerciales, de inversión y diplomáticas particularmente en la última década (CAF, 2023; Zerpa de Hurtado et al, 2021; CEPAL, 2016). Resumidamente, la relación comercial y de inversión destaca por los aportes de América Latina en materia de seguridad alimentaria y energética, mientras que India sobresale en materia de tecnologías de información y comunicación, automotriz y farmacéutica.
Según el Ministerio de Comercio e Industria de la India (2024), las exportaciones de India a América Latina fueron de USD 19.150 millones y las importaciones de USD 23.750 millones, totalizando un intercambio de USD 42.900 millones para el año fiscal 2023-24. La canasta exportadora de América Latina a la India está principalmente compuesta por petróleo crudo, oro, aceites vegetales, cobre, madera, químicos y frutas y vegetales. En tanto, entre las importaciones de América Latina originadas en India destacan los automóviles, productos químicos, derivados de petróleo, productos farmacéuticos, textiles y algodón. Si bien el flujo comercial entre la India y América Latina no supera el 4% del total comercializado por India y el mundo, existen algunos indicadores de importancia. Por ejemplo, las exportaciones indias a Brasil (por más de 6.000 millones de dólares) superan lo exportado por India individualmente a Japón, Indonesia, Vietnam y Tailandia, socios tradicionales y cercanos. En tanto, para varios países de América Latina, como por ejemplo Argentina, India se posiciona entre los principales cinco socios comerciales en términos de exportaciones.
En materia de inversiones, si bien no existen estadísticas detalladas, las principales empresas indias en América Latina se ubican en el sector automotriz y de motocicletas, como Mahindra y Mahindra, Bajaj Auto, Royal Enfield y Hero Cicles, entre otras; en el sector de servicios informáticos y empresariales destacan TCS, Wipro, Mphasis, Zoho, entre otras; en el sector farmacéutico, Dr. Reddy’s laboratories, Sun Pharma, Hetero Laboratories, entre otras; en Litio, Khanij Bidesh India (KABIL); en transmisión eléctrica, Kalpataru; en el sector petrolero, diferentes empresas estatales como por ejemplo Bharat Petroleum Corp (BPCL) y otros grupos indios, etc. En tanto, desde América Latina, las argentinas Globant, INVAP y Bagó operan en los sectores de servicios informáticos y software, reactores nucleares y farmacéutico de la India, respectivamente. Petrobras, WEG y Embraer, de Brasil, han invertido en el sector petrolero, de energía solar y aviación, respectivamente. Desde México, Bimbo y Great Foods & Beverages se encuentran operando en el sector de alimentos; Tremec, Metalsa y Nemak en el sector de autopartes, mientras que el gigante del cemento CEMEX también cuenta con inversiones en la India.
En lo que refiere a la cooperación científica y tecnológica, el programa de becas ITEC impulsado por el Gobierno de la India se ha expandido fuertemente en América Latina durante la última década. Asimismo, existen áreas de excelencia en algunos países latinoamericanos que mantienen cooperación científica con la India. En Argentina, destaca la cooperación en el sector espacial, nuclear, de defensa, agrícola y, recientemente, se está avanzando en la consolidación de vínculos entre universidades de ambos países. En Brasil, también destacan las colaboraciones en torno a proyectos en etanol, defensa, energía convencional y renovable y aviación. Con México, sobresale la cooperación agrícola. En los otros países de América Latina la cooperación es más embrionaria, aunque en crecimiento.
En suma, el comercio, como es habitual, es el eje más dinámico de la relación entre India y América Latina. El desafío allí es ampliar la canasta de productos, de jugadores y sofisticarla. En materia de inversiones, los principales actores son las empresas estatales y grupos nacionales, existiendo un espacio de trabajo para lograr que empresas de menor porte trasciendan las distancias entre ambas regiones y se animen a invertir. En tanto, la cooperación científica y tecnológica existe, aunque debe ser ampliada, dotada de continuidad y de mayores recursos.
El mercado interno de agroalimentos en la India es el sexto más grande del mundo, con una industria de procesamiento que aporta el 32% de este sector (IBEF, 2023). La profundización de la urbanización y el crecimiento económico han traído y continuarán trayendo cambios en los hábitos de consumo en India, impulsando la demanda de determinados alimentos. Si bien se espera que el crecimiento global en el consumo de carnes y frutos de mar en los próximos años sea impulsado por China, India desempeñará un rol clave en el aumento del consumo de lácteos, aceites vegetales y azúcares (OCDE-FAO, 2024). Se prevé, además, que el mercado de los aceites, en particular de palma, colza, soja y girasol, continúe acentuando su crecimiento. Proyecciones de distintos organismos sitúan este crecimiento entre el 15% (OCDE-FAO, 2024) y el 35-40% (USDA, IVPA, Gobierno de India) acumulado durante la próxima década (D’Angelo y Calzada, 2024; D’Angelo, 2024a).
A pesar de lo anterior, los intercambios agroalimentarios de India con el resto del mundo continúan siendo modestos. Esto se explica por la importancia que aún tiene el agro en India en términos sociales y económicos. Si bien India realiza su revolución verde a mediados de la década del 60, la agricultura es aún hoy el principal generador de empleo en el país, ocupando aproximadamente al 45% de la población trabajadora, y si bien su participación ha caído fuertemente en este siglo, aún representa el 18% del PBI (Gonzalo, 2018, 2022a).
La agricultura india, caracterizada en buena medida por explotaciones de pequeña escala y el uso de técnicas tradicionales, enfrenta desafíos significativos relativos a su productividad, su alta dependencia de fertilizantes, y su vulnerabilidad extrema ante fenómenos climáticos adversos, entre otros factores. Estas circunstancias explican las políticas variables en torno a la apertura y cierre de los mercados de importación y los cambios que suele sufrir la reglamentación en torno a las importaciones, que responden a necesidades propias de la coyuntura, incluyendo aumentos de aranceles y otras restricciones, en función a las necesidades y condiciones de la producción doméstica (IVPA, 2424; Embajada Argentina en la India, 2022). Asimismo, el cambio climático tendrá un impacto significativo en los grupos más vulnerables de la India, como los agricultores en áreas de secano, los campesinos sin tierra y las mujeres, cuyos ingresos podrían reducirse entre un 20% y un 25% (Economic Survey, 2017-2018). Estas condiciones plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de la producción agrícola india a largo plazo.
En este contexto, el gobierno indio ha implementado en los últimos años diversas herramientas e iniciativas con el objetivo de apoyar a los agricultores y modernizar la cadena de suministro en la producción agroindustrial. Las principales metas incluyen incrementar la producción neta de granos, mejorar la productividad por hectárea, y elevar la calidad de los cultivos, tanto para fortalecer la seguridad alimentaria como para favorecer su exportación a mercados internacionales (IBEF, 2023; CEI, 2022). Como consecuencia, India se ha consolidado como un exportador neto de alimentos, manteniendo su vocación de autosuficiencia en un contexto donde la agricultura sigue siendo fundamental para una población mayoritariamente rural que representa cerca de ⅔ de su población total.
Si bien el gobierno indio ha trabajado en la eliminación de barreras arancelarias, el uso de barreras no arancelarias, como licencias, certificaciones y requerimientos de etiquetado, se ha incrementado significativamente. Respecto de los productos agroalimentarios, es relevante observar que aquellos que más se benefician de medidas liberalizadoras también son los más afectados por restricciones, siendo el aceite de soja el principal ejemplo (Global Trade Alert, 2024). Otro aspecto importante es que el mercado indio de importación permanece cerrado a productos genéticamente modificados, restringiendo su ingreso de manera absoluta (Embajada Argentina en la India, 2022).
Con el MERCOSUR, India cuenta con un Acuerdo de Complementación en vigor desde el año 2009, que otorga preferencias arancelarias para 452 productos indios y 450 productos del MERCOSUR en el mercado indio (Embajada Argentina en la India, 2022). La principal exportación del Mercosur a India es el aceite de soja, con una destacada participación de las exportaciones argentinas, seguidas en menor medida por las de Brasil. Es relevante también el crecimiento de las exportaciones de azúcar, principalmente brasileñas, que representan el 78% del total y están estrechamente vinculadas a la industria de los biocombustibles. El MERCOSUR tiene poca relevancia como destino para las exportaciones agrícolas de la India: los primeros 19 productos exportados por la India al Mercosur corresponden a bienes industriales (Ochoa y Ricca, 2024).
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MERCOSUR |
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|---|---|---|---|---|
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Exportaciones hacia India |
USD 9,9 MM |
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Importaciones desde India |
USD 8,4 MM |
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Montos en USD |
BRASIL |
ARGENTINA |
URUGUAY |
PARAGUAY |
|
Exportaciones |
5,4 MM |
3,4 MM |
159 M |
52 M |
|
Importaciones |
6,6 MM |
1 MM |
201 M |
182 M |
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Productos |
BRASIL |
ARGENTINA |
URUGUAY |
PARAGUAY |
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Exportaciones hacia India |
Combustibles (1,8 MM); Aceites (1,2 MM); Azúcar (594 M) |
Aceite de soja (2,4 MM), Aceites de semillas (412 M) |
Madera rugosa (129M), Lana (4M) |
Aceites (32 M); hierro y acero (11 M); aluminio (3 M). |
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Importaciones desde India |
Combustibles (1,8 MM); productos químicos (1,1 MM); reactores nucleares y máquinas (507 M); vehículos (403 M); productos farmacéuticos (374 M). |
Combustibles (258M); productos químicos (121M); vehículos (108M). |
Vehículos (31 M), productos químicos (20 M). |
Fundición hierro o acero (32 M); productos químicos (29 M); vehículos (25 M). |
Fuente: ITC
Para la Argentina, India es el principal socio comercial del principal complejo exportador del país (D’Angelo y Terré, 2024). Es más, Argentina es el único país del Mercosur con una balanza comercial superavitaria con la India. Los productos del agro representaron en promedio el 84% de lo que India importó desde Argentina entre 2020 y 2023, con una fuerte participación del aceite de soja, del cual India es el principal comprador, siendo el destino del 53% de las exportaciones (promedio 2021-2023) (Ochoa y Ricca, 2024; D’Angelo y Calzada, 2024). Argentina ha sido el proveedor dominante en aceite de soja durante varios años, llegando a representar más del 80% de las importaciones entre 2019 y 2021, aunque cayendo en los años posteriores a cerca del 50% (D’Angelo y Calzada, 2024). La producción y exportación de aceite de soja se encuentra muy concentrada lo que contribuye a que las exportaciones a India tengan como origen, principalmente, tres provincias: Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba.
En relación al aceite de girasol, el conflicto de Ucrania abrió nuevas posibilidades a las exportaciones argentinas que, en los últimos dos años, representaron cerca del 20% de las importaciones indias. India es, en la actualidad, el principal destino, representando más del 60% de las exportaciones argentinas (promedio 2021-2023) (ITC). Aunque con cifras menores, la Argentina tiene también una participación relevante como proveedor de otros productos de la industria de la soja y otras oleaginosas como tortas y otros residuos vegetales y de cebada (Ochoa y Ricca, 2024).
Mientras que las exportaciones argentinas son predominantemente agroindustriales y están fuertemente concentradas, las importaciones provenientes de la India se encuentran más diversificadas y son, principalmente, industriales (Embajada Argentina en la India, 2022). Concretamente, India es actualmente el noveno origen de importación de Argentina (ITC, 2024).
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Importaciones India agro |
Miles de UDS (promedio 2021-2023) |
Participación Argentina |
|
|---|---|---|---|
|
DE ARGENTINA |
DEL MUNDO |
% |
|
|
Aceite de soja en bruto |
2.362.656 |
4.696.235 |
50,31% |
|
Aceites de girasol en bruto |
505.385 |
2.931.672 |
17,24% |
|
Tortas y demás residuos sólidos de la extracción del aceite de soja |
86.712 |
179.106 |
48,41% |
|
Cebada (exc. las de siembra) |
25.542 |
54.816 |
46,60% |
|
Tortas y demás residuos sólidos de la extracción de materias grasas o aceites vegetales |
10.742 |
40.515 |
26,51% |
|
Judías "porotos, alubias, frijoles, fréjoles" de las especies "Vigna mungo L. Hepper" o "Vigna ... |
2.475 |
609.151 |
0,41% |
|
Camarones y langostinos congelados |
2.026 |
28.332 |
7,15% |
|
Cueros y pieles, en bruto |
1.942 |
9.942 |
19,53% |
|
Judías "porotos, alubias, frijoles, fréjoles" común "Phaseolus vulgaris", seca y desvainada |
1.729 |
136.467 |
1,27% |
|
Maíz (exc. las de siembra) |
1.525 |
10.421 |
14,63% |
|
Té negro fermentado y té parcialmente ferment |
1.320 |
50.153 |
2,63% |
|
Manzanas frescas |
771 |
351.676 |
0,22% |
|
Jugo de agrios "cítricos" |
769 |
2.298 |
33,46% |
|
Peras frescas |
491 |
29.005 |
1,69% |
Fuente: ITC
Por ello, en relación con el intercambio comercial, aunque es importante continuar aumentando el volumen de comercio total entre India y Argentina, el mayor desafío está centrado en la diversificación de la canasta exportadora. Esto podría incluir productos como legumbres, maíz, otros aceites (por ejemplo, oliva), frutas, vinos, maderas, lácteos y cueros (Ochoa y Ricca, 2024; Gonzalo, 2023). En tanto, uno de los principales desafíos de la agricultura india será fomentar la adopción masiva de técnicas agrícolas climáticamente inteligentes y otras medidas de adaptación, para mantener la producción y la productividad, y garantizar la continuidad de la seguridad alimentaria y nutricional en el país. En este ámbito la cooperación entre ambos países puede encontrar oportunidades significativas.
A partir del crecimiento económico y poblacional de la India y de la complementariedad productiva con Argentina, existen espacios y oportunidades concretas para incrementar el comercio y la cooperación internacional entre ambos países. De hecho, en la última década, el comercio entre ambos países ha crecido, una cantidad no menor de mandos medios y de funcionarios de primera línea del estado argentino han visitado la India, y diversas iniciativas en materia agrícola se han puesto en marcha a partir del activo rol de la Embajada de la India en Argentina y de la Embajada Argentina en la India, particularmente de su agregaduría agrícola.
Diferentes organismos de los dos países mantienen relaciones desde hace años. Por ejemplo, en Argentina, del nivel nacional sobresalen el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Del nivel subnacional, pueden destacarse las relaciones de la Provincia de Santa Fe, la principal provincia argentina en términos de exportaciones a la India, que concretó en 2023 la visita del primer gobernador argentino a India, en tanto que la empresa de capitales provinciales INVAP, perteneciente al Gobierno de Rio Negro, ha realizado diferentes proyectos en India, incluyendo un intento de transferencia de tecnología agrícola a partir de la iniciativa junto al Grupo Los Grobo conocida como Frontec.
Al mismo tiempo, a pesar del potencial y los avances realizados en los últimos años, aún se presenta el desafío de sostener y dar volumen tanto al comercio como a los recursos, capacidades y programas de cooperación internacional entre ambos países, buscando darle sostenibilidad, articulación y consistencia de mediano y largo plazo. En este contexto general, a continuación se resaltan una serie de ejes sobre los cuales pueden concentrarse los esfuerzos de comerciales y de cooperación internacional en materia agrícola, así como las oportunidades para incrementar los vínculos comerciales entre los dos países a futuro:
Complejo aceitero: A pesar del objetivo de lograr el autoabastecimiento en aceites para 2030 (IVPA, 2024), el crecimiento de la demanda, sumado a los bajos rindes en la producción local, suponen fuertes limitaciones (D’Angelo, 2024b). El nivel de autosuficiencia en aceites en India es, actualmente, del 43% (IVPA, 2024). Argentina surge como un socio natural tanto en aceite de soja como de girasol, con niveles de producción que superan con creces el consumo interno y una industria moderna y orientada a la exportación (D’Angelo, 2024b). Esto brinda oportunidades para fortalecer el relacionamiento estratégico entre ambos países, tanto en términos de asegurar el abastecimiento y contribuir a la seguridad alimentaria, como en la transferencia de tecnología (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, 2024).
Agtech: Argentina cuenta con un desarrollo prometedor en términos de incorporación de tecnologías a los procesos productivos en el agro con un fuerte crecimiento de empresas tecnológicas y la consolidación de una red de instituciones de soporte (Lachman et al, 2023). La creciente incorporación de tecnologías surge como oportunidad para mejorar la eficiencia y productividad y generar prácticas que aporten soluciones frente al cambio climático (CEPAL, 2022). Existen antecedentes en la materia en términos de cooperación agrícola, como los Acuerdos firmados entre ambos países en 2019 (Presidencia Argentina, 2019). Asimismo, se destaca el potencial para avanzar en una agenda de misiones e incubación cruzada entre empresas y emprendedores vinculados a la biotecnología y los bioinsumos, en donde Argentina tiene potencial por aportar al aumento de la productividad y el cuidado del ambiente en India (Gonzalo et al, 2023).
Agricultura conservacionista (Siembra Directa): India ocupa el octavo puesto a nivel mundial en relación a la adopción de agricultura conservacionista, aunque se encuentra en las fases iniciales de desarrollo de la siembra directa o labranza mínima. El gobierno de India tiene mucho interés en expandir la adopción de estas prácticas, fundamentalmente, por el impacto que la quema de rastrojos (por ejemplo, en arroz) tiene en la calidad del aire y la contaminación, así como el uso del agua y la retención de humedad en el suelo. Sin embargo, estas prácticas han encontrado resistencia por parte de los agricultores. El gobierno indio promueve y financia distintos programas para la compra de maquinaria específica y la adopción por parte de los agricultores en cooperación con organismos internacionales y otros países (por ejemplo, ya existen programas con Canadá y Australia). La Agregaduría Agrícola Argentina en India se encuentra participando de reuniones y visitas técnicas a fin de encontrar espacios de cooperación en esta práctica en la que el país es pionero (Beheran, M y Mishra, K, 2024).
Agricultura familiar y tradicional: los pequeños y medianos productores, las cooperativas agrícolas y los saberes tradicionales de cultivo tienen una relevancia muy significativa en la India, empleando inclusive a buena parte de su población, en tanto que en Argentina las cooperativas agrícolas, la agricultura familiar y los pequeños productores rurales también desempeñan un rol relevante. Por ello, existen oportunidades de trabajo conjunto en materia de transferencia de buenas prácticas y tecnologías en diferentes áreas. De hecho, en Febrero de 2019 se rubricó un memorándum de entendimiento entre el Ministerio de Agricultura y Bienestar de los Agricultores de la India y el Ministerio de Producción y Trabajo de la Argentina orientado a compartir información técnica de los productos agrícolas para los cuales se busca el acceso al mercado para realizar el Análisis de Riesgo de Plagas (ARP), la evaluación, potencial de explotación, control de erosión de suelos, el uso del agua para varios cultivos, el mejoramiento genético vegetal en legumbres y otras especies, el control biológico de plagas, entre otros temas. En la actualidad, existe una agenda de trabajo amplia en materia de bioinsumos, buenas prácticas de cultivo, uso y preservación de suelos, registro de derechos de propiedad en materia de saberes tradicionales, etc.
Alimentos: el crecimiento poblacional y económico de la India continuará generando nuevos consumidores, demandas y necesidades de productos alimenticios de todo tipo. Entre los productos en los cuales Argentina podría incrementar su intercambio aparecen las legumbres, el maíz, los aceites de oliva y girasol, las nueces, los cítricos y otras frutas, el vino y los lácteos, entre otros. También pueden existir interesantes oportunidades en nichos específicos, como los alimentos con certificación Halal. A la par del intercambio comercial, existe también espacio de cooperación para transferir buenas prácticas, tecnologías y servicios entre ambos países. Por ejemplo, técnicas de manejo de cultivos, transferencia de tecnología para el desarrollo de enzimas, etc.
Con proyecciones de rápido crecimiento económico y una población urbana en constante expansión, India va camino a convertirse en la tercera economía más grande del mundo hacia 2030. En este contexto de transformación y desarrollo, el consumo de alimentos se incrementará y sofisticará. A pesar de la voluntad de autosuficiencia de India, el incremento de la demanda, sumado a las limitaciones estructurales del sector agro, hacen difícil prever un escenario sin importaciones. Argentina se encuentra en una posición privilegiada, que puede dar lugar a distintas oportunidades. Ambos países están unidos por lazos históricos y tienen en la actualidad una relación sólida y madura, fortalecida por el Acuerdo de Asociación Estratégica.
En un contexto global marcado por una creciente volatilidad y riesgos geopolíticos garantizar la seguridad alimentaria, así como la resiliencia al cambio climático, se convertirán en factores cada vez más centrales para todos los países pero, en especial, para aquellos que, como la India, experimentarán tasas de crecimiento mayores al promedio. La colaboración entre India y Argentina puede cumplir un rol central en abordar estas cuestiones en forma simultánea, consolidándose como proveedor y socio estratégico.
En este marco, resulta fundamental concretar acuerdos de largo plazo con India, profundizando las relaciones existentes, diversificando las canastas de intercambio, posicionando los productos argentinos frente a los consumidores indios, colaborando e invirtiendo en tecnología productiva y logística. Argentina cuenta con un amplio abanico de oportunidades para expandir la cooperación con India en el sector agro. Entre ellas se destacan legumbres, productos lácteos, aceites refinados, maquinaria agrícola, tecnología productiva, etc. Los acuerdos deberían explorar, incorporar explícitamente y dar sostenibilidad a estas oportunidades, para consolidar una relación más amplia y diversificada con la India.
* Co-coordinador del Grupo de Trabajo sobre India del Comité de Asuntos Internacionales del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Investigador-Profesor en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC).
** Coordinadora de Investigación en la Fundación ICBC. Miembro del Comité de Asuntos Agrarios del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y del Equipo Coordinador de GPS (Grupo de Países Productores del Sur).